14 jul 2010

Ni siquiera puedo escribir todo lo que pasó, en otro momento quizas.
Ni siquiera puedo creer que pude contener las lágrimas casi todo el día.
Ni siquiera puedo mirarlos a la cara.
Ni siquiera me entra en la cabeza que una de las personas que pensé que más me iba a ayudar en este momento, se fue y casi no se preocupó.
Ni siquiera me imaginé que esto me dolería tanto que no puedo ni concentrarme en la bronca que tengo.
Ni siquiera puedo escuchar música. Explico: Yo suelo ahogarme en música para no escuchar mis propios pensamintos, siempre funciona. Ahora, no. Esto me duele tanto que no me puedo concentrar ni en Paramore, para eso hace falta demasiado. Y para que yo llore, hace falta más todavía. Imagínense.

Los odio. Pero mal.

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